Exportación de uva chilena y debate por el Systems Approach con Estados Unidos

Tras más de 20 años de negociaciones, el esperado protocolo con EE. UU. fue aprobado, suspendido y judicializado en menos de dos temporadas. Hoy, la industria enfrenta un punto de inflexión clave.

Un hito largamente esperado para la uva chilena

El Systems Approach para la uva de mesa chilena fue considerado durante años uno de los avances fitosanitarios más relevantes para el sector frutícola nacional. El protocolo, negociado entre SAG y el USDA, permitía exportar uva chilena a Estados Unidos sin fumigación con bromuro de metilo, reemplazando ese requisito por un sistema integrado de manejo y control en origen.

La medida prometía mejorar la condición de la fruta, reducir costos logísticos y aumentar la competitividad de Chile en su principal mercado de destino: Estados Unidos.


Cómo funcionaba el Systems Approach

El enfoque se basaba en una combinación de medidas de mitigación de riesgo, entre ellas:

  • Monitoreo y control de plagas en huerto
  • Certificación de predios y packings
  • Inspecciones en origen
  • Trazabilidad y auditorías permanentes

Todo el proceso estaba supervisado por el SAG y validado por APHIS, la agencia fitosanitaria del USDA.

Las regiones de Atacama, Coquimbo y Valparaíso fueron las primeras en implementar el sistema, con expectativas de escalarlo progresivamente.


La aprobación… y el giro inesperado

Tras más de dos décadas de trabajo técnico y diplomático, el Systems Approach fue oficialmente aprobado en 2024. La industria lo celebró como un punto de inflexión histórico para la uva chilena.

Sin embargo, en septiembre de 2025, un tribunal federal de Estados Unidos anuló la autorización otorgada por el USDA, argumentando deficiencias en el proceso de evaluación regulatoria. El fallo cuestionó que no se hubiesen considerado suficientemente otras alternativas de mitigación y dejó sin efecto la aprobación.


Suspensión oficial y retorno a la fumigación

A raíz de la decisión judicial, en noviembre de 2025 el APHIS oficializó la suspensión del Systems Approach. Desde ese momento, las uvas chilenas que ingresan a Estados Unidos deben volver a cumplir con los esquemas tradicionales de fumigación, ya sea en origen o en destino.

En la práctica, esto implica:

  • Mayores costos operacionales
  • Riesgos en la condición de la fruta
  • Menor flexibilidad logística
  • Pérdida de la ventaja competitiva que se buscaba con el protocolo

Qué está pasando hoy

Actualmente, el Systems Approach no está vigente. Exportadores, gremios y autoridades chilenas se encuentran evaluando vías legales y diplomáticas para revertir la situación.

Organizaciones del sector han señalado que el objetivo es reforzar el respaldo técnico y científico del sistema, corregir los puntos observados por el tribunal y avanzar hacia una eventual reinstalación del protocolo.


Qué podría venir: escenarios abiertos

De cara a las próximas temporadas, se abren varios escenarios:

Apelación judicial

Existe la posibilidad de apelar el fallo ante una corte superior en EE. UU., lo que podría reabrir la discusión legal.

Nueva negociación técnica

Otra opción es reiniciar conversaciones con el USDA y APHIS, incorporando ajustes metodológicos que respondan a las observaciones del tribunal.

Escenario transitorio

Mientras no haya resolución, la uva chilena deberá seguir operando bajo fumigación, asumiendo los costos y desafíos que ello implica.


Por qué este tema es estratégico para Chile

Estados Unidos representa cerca de la mitad de las exportaciones de uva de mesa chilena. La suspensión del Systems Approach no es solo un tema técnico, sino estratégico para la competitividad del sector.

Más allá del desenlace puntual, el caso deja lecciones claras:

  • La sanidad vegetal es hoy parte central de la competitividad exportadora
  • Los acuerdos técnicos pueden verse afectados por decisiones regulatorias y judiciales
  • La diversificación de mercados y protocolos es cada vez más relevante

Una historia aún abierta

El Systems Approach pasó en poco tiempo de ser un logro histórico a un proceso en revisión. Sin embargo, la industria coincide en que el trabajo realizado no se pierde y que el protocolo podría volver, ajustado y fortalecido.

Por ahora, la uva chilena enfrenta una nueva temporada con reglas conocidas, pero con la experiencia de haber estado —aunque brevemente— más cerca que nunca de un cambio estructural en su acceso al mercado estadounidense.