El arranque del gobierno de José Antonio Kast dejó una señal política importante: logró alinear a su sector para instalar liderazgos afines en ambas cámaras y ya activó urgencias legislativas en seguridad, migración y control del Estado. Pero una cosa es partir con iniciativa, y otra muy distinta es tener mayoría asegurada para aprobar su agenda. Hoy, la respuesta es más compleja que un sí o un no. ¿Tiene mayoría Kast en Congreso de Chile?
En la práctica, Kast parte con una ventaja política, pero no con una mayoría cómoda. En la Cámara de Diputadas y Diputados, las fuerzas que respaldan al Presidente suman 76 escaños, quedando a dos votos de la mayoría absoluta de 78. En el Senado, en tanto, la alianza gubernamental tiene una mayoría relativa de 24 de 50 escaños, pero con apoyos que no están completamente garantizados.
Cámara: cerca de la mayoría, pero sin margen real
El primer dato clave está en la Cámara. La derecha y la centroderecha lograron una posición dominante en la nueva composición, pero no alcanzan por sí solas la mayoría absoluta. Según el nuevo cuadro parlamentario, el bloque oficialista llega con 76 diputados, mientras que el resto de la Cámara sigue fragmentado entre izquierda, centroizquierda, PDG, regionalistas e independientes.
Eso significa que, para aprobar proyectos relevantes, el gobierno tendrá que negociar. Y ahí aparece el primer problema: el Partido de la Gente ya definió un rol opositor y alcanzó entendimientos con sectores de izquierda y centroizquierda, lo que deja al bloque contrario al Ejecutivo con una mayoría hipotética de 79 votos. En otras palabras, Kast puede ganar algunas votaciones, pero no tiene control automático de la Cámara.
La señal de fragilidad ya se vio en la elección de la mesa. Aunque Jorge Alessandri (UDI) se quedó con la presidencia de la Cámara, la votación fue estrecha y estuvo marcada por negociaciones de último minuto, descuelgues y tensión entre bancadas. Para varios analistas, eso anticipa una Cámara de mayorías inestables, donde cada proyecto deberá negociarse voto a voto.
Senado: mayoría relativa, pero con apoyos móviles
Si en la Cámara la situación es ajustada, en el Senado el escenario es todavía más delicado. La Tercera describió el cuadro como un “Senado empatado y más fragmentado”, mientras BioBioChile reportó que el nuevo oficialismo queda con 24 escaños, frente a 20 de la oposición, más tres de la DC y tres independientes relevantes.
El punto clave es que parte de esos 24 votos oficialistas depende de figuras no completamente disciplinadas ni orgánicamente alineadas con La Moneda. La Tercera menciona expresamente a Matías Walker, Rojo Edwards, Alejandro Kusanovic y Enrique Lee como apoyos contados dentro del oficialismo, pero no asegurados para todas las votaciones. También advierte que el gobierno no puede dar por descontados votos de figuras como Vanessa Kaiser, Miguel Ángel Calisto o Karim Bianchi.
Eso vuelve al Senado un espacio de negociación permanente. El Ejecutivo tiene una posición competitiva, sí, pero no una mayoría sólida. Más bien, cuenta con una base para construir acuerdos caso a caso.
La agenda parte fuerte, pero eso no garantiza aprobación
El gobierno ya comenzó a mover fichas. Este 16 de marzo, la Segpres informó urgencias para 20 proyectos, tres de ellos con discusión inmediata: tipificación del ingreso clandestino, incorporación de Gendarmería a las Fuerzas de Orden y Seguridad Pública y creación de un Subsistema de Inteligencia Económica. Además, en el comité político ampliado se definieron como prioridades las iniciativas ligadas a seguridad, migración y materias fiscales.
Ese despliegue muestra que Kast quiere capitalizar el impulso inicial. Reuters también ha advertido que el éxito de su programa dependerá justamente de su capacidad para moverse en un Congreso dividido, en medio de un contexto económico y social exigente.
Más que mayoría, Kast necesita disciplina y acuerdos
La pregunta de fondo no es solo si tiene mayoría formal. El punto es si tiene una mayoría operativa. Y por ahora, eso aún no está probado.
La fragmentación del Congreso, la presencia de independientes, la autonomía de algunas figuras y las diferencias dentro de la propia derecha vuelven incierto el panorama. La Tercera advierte que incluso dentro del sector oficialista hay apoyos estrechos y no automáticos. BioBioChile, por su parte, recoge la mirada del analista Marco Moreno, quien anticipa un escenario de menor disciplina partidaria y negociaciones permanentes.
El factor productivo: por qué esto importa más allá de la política
Para el mundo productivo, esta discusión no es abstracta. Si el gobierno logra construir mayorías, puede acelerar reformas en seguridad, inversión, permisología, fronteras y crecimiento. Pero si el Congreso se transforma en un espacio de bloqueo o negociación excesivamente lenta, también se retrasa la certeza que necesitan sectores como el agrícola, el exportador y el industrial. Esta última conexión es una inferencia razonable a partir de la agenda priorizada por el Ejecutivo en seguridad, migración, inversión y materias fiscales.
En síntesis
José Antonio Kast no parte sin fuerza legislativa. Tiene base política, control administrativo inicial del Congreso y capacidad de instalar prioridades. Pero no tiene una mayoría holgada ni garantizada.
En la Cámara está a dos votos de la mayoría absoluta. En el Senado tiene mayoría relativa, pero con apoyos móviles. Por eso, más que un gobierno con cheques en blanco, lo que hoy aparece es un Ejecutivo que deberá negociar casi todo. Y ahí se jugará buena parte de su capacidad real para convertir promesas en leyes.
