El caso que marcó un antes y un después en la exportación de cerezas

Se cumple un año desde el varamiento del buque Maersk Saltoro, episodio que terminó con la pérdida de más de 1.300 contenedores de cerezas chilenas con destino a China. El hecho se transformó en uno de los mayores conflictos logísticos y legales del sector frutícola nacional, con pérdidas estimadas en US$ 160 millones (FOB).

A doce meses del incidente, el caso sigue abierto y con efectos que trascienden una sola temporada.

Línea de tiempo del buque Saltoro

  • 27 de diciembre de 2024: el buque zarpa desde San Antonio rumbo a China.
  • Enero de 2025: una falla en el motor principal deja a la nave detenida en alta mar.
  • Febrero de 2025: arribo a puerto chino con cerca de un mes de retraso. La carga pierde condición comercial.
  • 2025: comienzan acciones legales de exportadores contra la naviera.
  • Febrero de 2026: el conflicto sigue sin resolución definitiva.

El núcleo del conflicto: la indemnización

Tras el arribo tardío, Maersk activó en Chile un procedimiento de limitación de responsabilidad, figura del derecho marítimo internacional que busca restringir la indemnización a cerca de US$ 16 millones, equivalente a alrededor del 10% del daño total.

De las 80 exportadoras afectadas, 55 lograron compensaciones, principalmente porque contaban con coberturas adicionales. Sin embargo, 25 exportadores quedaron fuera de esos acuerdos y continúan exigiendo una reparación mayor.

La voz legal del caso

Según explicó Rafael Durán, socio fundador de Legal Export, en declaraciones publicadas por Diario Financiero, el conflicto se concentra precisamente en ese grupo que no logró cobertura suficiente:

“En dicho tribunal solo figuran exportadores que no han sido indemnizados, porque no tenían el seguro de Value Protect o porque sus seguros particulares solo cubrieron una parcialidad muy menor a las pérdidas, entre un 1% y un 10% del total.”

La afirmación refleja una de las principales conclusiones que dejó el caso: la brecha existente en los seguros para cargas perecibles frente a retrasos logísticos.

En qué está hoy el proceso judicial

De acuerdo con información publicada por Diario Financiero el 4 de febrero, el proceso se encuentra parcialmente suspendido. Un grupo de exportadores recurrió al Tribunal Constitucional, cuestionando la aplicación de la limitación de responsabilidad y la competencia del tribunal chileno.

Mientras el TC no emita un pronunciamiento, el procedimiento en el 5° Juzgado Civil de Valparaíso permanece detenido, manteniendo en incertidumbre a los exportadores que aún no reciben compensación. El monto pendiente se estima en torno a US$ 50 millones.

Más que un problema puntual: una lección estructural

El caso Saltoro dejó en evidencia una debilidad relevante en la gestión de riesgos del comercio frutícola. En particular, mostró que los seguros tradicionales no siempre cubren pérdidas por retrasos, un factor crítico en productos altamente perecibles como la cereza.

A un año del incidente, el impacto ya se refleja en cambios concretos del sector:

  • Revisión de contratos de transporte
  • Evaluación de seguros específicos para retrasos
  • Análisis más riguroso de navieras y rutas
  • Ajustes en la planificación logística de peak de temporada

El buque Maersk Saltoro no solo dejó pérdidas económicas, sino también una advertencia estructural para la exportación frutícola chilena.