La OCDE lanzó una advertencia clara a Chile: la innovación sigue siendo limitada y se ha transformado en uno de los principales frenos para elevar la productividad y la competitividad del país. En su nuevo informe Foundations for Growth and Competitiveness 2026, el organismo sostuvo que el gasto empresarial en investigación y desarrollo sigue siendo bajo, equivalente a apenas 0,3% del PIB, y que solo 17% de las empresas declara haber introducido innovaciones tecnológicas, una cifra que está por debajo de la mitad del promedio OCDE.

El diagnóstico no apunta solo a una brecha estadística. También muestra una debilidad estructural. La OCDE sostiene que la innovación en Chile es especialmente baja entre las pequeñas y medianas empresas, justamente un segmento clave para diversificar la economía, mejorar procesos y generar valor agregado. A eso se suma que los programas públicos de apoyo a la I+D aparecen fragmentados, con objetivos que se superponen entre agencias y con evidencia limitada sobre su efectividad real para mover la aguja en innovación empresarial.

El problema no es solo innovar poco, sino crecer con menos impulso

La advertencia llega en un momento en que Chile muestra señales de mayor estabilidad macroeconómica, pero todavía arrastra un desafío de fondo: crecer más y mejor. La propia OCDE proyecta para el país un crecimiento de 2,2% en 2026 y 2027, con una expansión sostenida, aunque todavía moderada. En ese escenario, el organismo plantea que mejorar productividad e innovación no es un tema secundario, sino una condición central para sostener el crecimiento en el tiempo.

El mensaje es de alto impacto para la discusión económica local. Chile ha logrado construir una base institucional relativamente sólida y conserva fortalezas en sectores estratégicos. Pero eso ya no basta. El desafío ahora es transformar esa estabilidad en una economía más sofisticada, capaz de incorporar conocimiento, tecnología y nuevos modelos de negocio en más empresas y territorios. Esa transición, según la OCDE, requiere más inversión privada en I+D, mejores incentivos y una política pública más coordinada.

Pymes, capital humano y financiamiento: los nudos críticos

El rezago chileno en innovación no es nuevo, pero sí persistente. Informes previos de la OCDE ya venían advirtiendo que el ecosistema local presenta obstáculos como la baja adopción tecnológica en pequeñas empresas, restricciones de capital humano y dificultades para acceder a financiamiento temprano y capital de riesgo. El nuevo llamado refuerza esa tesis: sin resolver esas barreras, el país seguirá teniendo una economía que crece, pero con menor capacidad de escalar productividad y generar ventajas competitivas duraderas.

En paralelo, otros estudios difundidos en Chile durante marzo mostraron que la inversión nacional en I+D ronda entre 0,41% del PIB y niveles muy inferiores al promedio de economías más innovadoras, que bordean el 3%. Ese contraste vuelve más visible la magnitud del desafío: no se trata solo de invertir más, sino de lograr que esa inversión llegue con fuerza al sector productivo y se traduzca en procesos, productos y soluciones concretas.

Más I+D para competir mejor

La recomendación de la OCDE es directa: Chile debe fomentar e invertir más en investigación y desarrollo si quiere fortalecer su crecimiento de largo plazo. No solo por una razón tecnológica, sino también económica. En un entorno global más competitivo, con cadenas de valor que exigen mayor sofisticación y con sectores productivos sometidos a presión por costos, sostenibilidad y digitalización, innovar deja de ser una opción aspiracional y pasa a ser una necesidad estratégica.

Para Chile, esto abre una discusión que va más allá del mundo startup o de la agenda científica. La innovación también toca al agro, a la industria alimentaria, a la logística, a la minería y a las pymes regionales. El desafío es cómo convertir esa necesidad en una política efectiva, menos dispersa y más conectada con las urgencias reales del aparato productivo. Porque, en el fondo, la advertencia de la OCDE no solo dice que Chile innova poco. Dice algo más profundo: que sin innovación será mucho más difícil competir en serio en la economía que viene.