El IPC de marzo sorprendió al alza en Chile y volvió a poner la inflación en el centro del debate económico. El fuerte salto de los combustibles empujó el índice mensual a 1,0%, mientras la variación en doce meses subió a 2,8%, revirtiendo parte del alivio inflacionario que se había visto en meses anteriores.
Marzo marca un giro en la trayectoria de los precios
El Instituto Nacional de Estadísticas informó que el IPC de marzo subió 1,0%. Con eso, la inflación acumuló 1,4% en el año y 2,8% a doce meses. El dato fue publicado el 8 de abril y mostró un cambio relevante respecto del tono más moderado que venía registrando la inflación chilena.
El principal motor del alza estuvo en la división de transporte, que aumentó 2,6% y aportó 0,320 puntos porcentuales al índice mensual. También destacó educación, con un alza de 5,5% e incidencia de 0,240 puntos. En total, diez de las trece divisiones de la canasta aportaron positivamente al resultado del mes.
El combustible fue el gran detonante
La presión sobre los precios no apareció de la nada. A fines de marzo, el mercado local absorbió una subida histórica de los combustibles luego del ajuste en el mecanismo de estabilización. Según reportó Diario Financiero, la gasolina de 93 octanos subió $370 por litro y el diésel $580 por litro. Emol precisó después que el alza efectiva fue de $372 para la gasolina de 93 y de $391 para la de 97, además del salto del diésel.
Ese shock ya había encendido alertas entre economistas y gremios antes de conocerse el IPC. Emol recogió en marzo que la Encuesta de Operadores Financieros había elevado su proyección de inflación para ese mes, mientras BioBioChile advirtió que el impacto no se limitaría al transporte, sino que podía trasladarse también a alimentos y otros costos de la economía.
El dato complica el cuadro para tasas e inflación futura
Aunque la inflación anual de 2,8% sigue bajo la meta de tolerancia superior del Banco Central, el dato de marzo cambia el tono del escenario. El IPoM ya había advertido en marzo que la inflación podría volver a ubicarse en torno a 4% anual durante parte de 2026 antes de converger a 3% recién hacia el segundo trimestre de 2027, en un contexto de mayor presión por energía y tipo de cambio.
Tras conocerse el IPC, Emol reportó además que los operadores financieros elevaron su proyección para abril a 1,6% y pasaron a ver una inflación de 4,9% a doce meses, lo que refuerza la percepción de que el golpe de marzo no sería un episodio aislado. Ese ajuste de expectativas también aleja, al menos en el corto plazo, la opción de recortes rápidos en la tasa de interés.
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Más que un dato técnico: presión sobre hogares y costos productivos
La lectura de fondo va más allá del número mensual. Un alza inflacionaria impulsada por combustibles tiene un efecto amplio, porque encarece el transporte de personas, la logística, la distribución y parte importante de la estructura de costos de las empresas. Eso es especialmente sensible en sectores como agricultura, comercio y transporte, donde el diésel y los fletes pesan directamente sobre los márgenes. Esta conexión entre energía, costos y poder adquisitivo también fue subrayada por análisis y coberturas recientes de BioBioChile y Emol.
En ese sentido, marzo deja una señal clara. La inflación en Chile no solo sigue siendo vulnerable a shocks externos o regulatorios, sino que además puede reaccionar con fuerza cuando el ajuste golpea insumos básicos. El dato devuelve incertidumbre a un escenario que hasta hace poco parecía más controlado y vuelve a instalar una pregunta de fondo: cuánto durará este rebote inflacionario y cuánto terminará permeando al resto de la economía.
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